Un paseo en Las Palmas

Una hora suelta en medio del trajín del día me dio la oportunidad de ir desde la zona de la Plaza de la Feria hasta Las Canteras, en la zona del antiguo Cine Astoria, en los alrededores de la iglesia del Cristo.

Sin darme cuenta, me vi recorriendo toda una serie de caminos que en en distintas épocas fueron mis caminos.

Desde la calle Murgas hasta el Campo España, recorrí como tantas veces esos diez minutos que me llevaban de la casa de mis padres a la de mis abuelos. Tantas veces lo recorrí enfadado, rumiando mi indignación por tener que ir, una vez más, a hacer el mandado que tocara. “Tu eres el mayor”, y lo seguía siendo a pesar de que pasaran los años. Pero también, y según fueran mis ánimos, iba contento por la lata de leche condensada o la cajita de madera de conserva cubana que terminaban siendo mi recompensa.

Pepito

La tienda de Pepito estaba casi al girar la esquina. Antes se encontraban el tostadero de café, la panadería de leña y la pescadería.

La tienda de Pepito tenía dos escalones grandes a la entrada y un mostrador pequeño. O quizás fuera Pepito demasiado grande y desluciera el mostrador.

Verano del 73

Engañamos al cura. Claro que, en este caso, fue un engaño piadoso. Le convencimos de que sería adecuado hacer un censo de los chabolistas de la zona de El Rincón, comprobando si las parejas estaban casadas y sus hijos bautizados, aprovechando para interesarnos sobre la asiduidad con que acudían a misa. Don Francisco no se lo pensó dos veces.

Tino

Tino tenía dos pieles. Tenía una, no la de a diario, sino la de casi siempre, que era de un color que, todavía hoy, no sabría decir cual era. Un color en el que el moreno intenso, arrebatado, ajeno al daño de los rayos uva, se mezclaba con el polvo, la tierra, el sudor.

El maricón

Tito era el maricón del barrio. No lo sabíamos. Al menos se supone que no lo sabíamos. Esas cosas no se decían. Aunque no lo supiéramos, ni supiéramos por qué, Tito era diferente.

Era gordo, no grueso, gordo. Pero no era eso lo que le hacía diferente. Tenía el pelo largo, pero tampoco era eso lo que le hacía diferente, pues estaba de moda el corte león, que dejaba el pelo considerablemente largo por detrás.